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         La cacereña ermita del Espíritu Santo, situada en la Vía de la Plata y a escasos metros del monasterio de San Francisco el Real, ha suscitado varias controversias, en relación con su origen, entre distintos investigadores. Así, unos creen que el Templo fue utilizado por los caballeros de la Orden del Temple, los Templarios; otros afirman, sin embargo, que se trató de una mezquita; mientras que los últimos consideran que fue una sinagoga. No obstante, Carlos Callejo Serrano (vid. su Cáceres monumental, Madrid, Plus Ultra, 1980, p. 81) define el Espíritu Santo como «el más antiguo edificio religioso de Cáceres».

         Uno de los primeros testimonios escritos sobre esta iglesia se remonta al testamento de Garci Blázquez (nieto de Juan Blázquez de Cáceres, uno de los conquistadores de la ciudad, junto al rey Alfonso IX de León, el 23 de abril de 1229), fechado el 19 de marzo de 1342, donde se lee: «et mando a santi espiritus e a sant pedro hermitas que estan cerca de aquí de la villa cinco maravedis a cada una dellas para aseyte».

         El edificio, con planta de cruz latina, está hecho de mampostería y ladrillo, como corresponde a una construcción gótico-mudéjar. El interior está dividido en tres naves por nueve arcos apuntados de ladrillo, siendo los tres centrales más elevados que el resto. Estos arcos también dividen las naves transversalmente en tres tramos.


Interior del Templo: arquería

         Otro gran arco apuntado, de mampostería, da acceso al presbiterio –con bóveda de crucería–, de mayor altura y construcción posterior al resto del Templo.


Presbiterio

         La clave de la bóveda tiene labrada la paloma del Espíritu Santo con una corona real.


Clave de la bóveda

         El presbiterio, de mampostería, fue pintado de blanco en los años noventa del siglo XX (al igual que otras zonas del Templo), ocultando una inscripción sobre la ventana del lado del Evangelio que reza: «SEIZO ESTA CAPILLA ANO DE MILDXIII SIENDO MALLORDOMO FERNAND PONCE RACERO», lo que demuestra que la Cofradía se encargó de hacer una reforma y que ya estaba incardinada en ese lugar. Frente a dicha inscripción, que ha sido recuperada, se abre una ventana con arco apuntado que pudo construirse bajo los auspicios de algún miembro de la nobleza o familia acomodada.


Ventana del presbiterio (lado de la Epístola)

         A los pies de las escaleras del altar se situó una lápida romana hasta los últimos años del siglo XVIII, cuando se trasladó a la casa de los condes de Adanero. Actualmente se encuentra en la fachada del palacio del vizconde de Roda. La inscripción es la siguiente: «M. ACCIV | S · CRESCE | NS · AN · LX · | H · S · E · S · T · TL · | C · CVRRIV | S · PRIVATVS · | D · S · F · C ·», cuyas abreviaturas se corresponden con «MARCVS ACCIV | S · CRESCE | NS · ANNORUM · LX · | HIC · SITVS · EST · SIT · TIBI · TERRA LEVIS · | CAIVS · CVRRIV | S · PRIVATVS · | DE · SUO · FACINDVM · CURAVIT ·», es decir: «Marco Acio Crescente, de 60 años, aquí yace. Que la tierra te sea ligera. Cayo Curio Privado cuidó de hacerlo con sus bienes» (vid. Enrique Cerrillo Martín de Cáceres, Claudio Constanzo y la epigrafía extremeña del siglo XIX, Madrid, Real Academia de la Historia, 2007, p. 109).


Lápida romana

         Hasta finales del segundo tercio del siglo XX existió un retablo dorado en madera que albergó una escultura de san Isidro Labrador. Este santo inspiraba una romería en la explanada del Templo hasta los últimos decenios de dicha centuria.


El Templo con retablo
(Muñoz de San Pedro, Miguel, Cáceres: estudio histórico-artístico, Madrid, Cultura Hispánica, 1954, lám. 36)

         En el lado de la Epístola se descubre la sacristía, con entrada de arco conopial, la cual da paso a una dependencia anexa de dos plantas donde la Cofradía hacía sus cabildos antaño.


Puerta de la sacristía

         La iglesia posee un pórtico externo con cubierta de madera en el lado de la Epístola, donde se abre el vano de entrada. Este pórtico tiene cinco arcos apuntados que descansan sobre bloques de mampostería. Tienen unas rejas incorporadas en el siglo XX.


Vista exterior del Templo

         La construcción se asienta en una plaza y está rodeada de otras dependencias de la Parroquia. A escasos metros se yergue un crucero de granito.


Crucero

         Las cubiertas, que originalmente pudieron ser de mampostería, son artesonadas desde el siglo XIX, cuando hubo de restaurarse como consecuencia de las guerras.


Cubiertas

         Un pequeño campanario se sitúa sobre la techumbre, con una campana en la que constan las siguientes inscripciones: «CONSOLACION», en la cintura, y «SE HIZO SIENDO MAYORDOMO MICHAEL GUERRA 1771», en el anillo sonoro. Por la documentación conservada, parece que fue el mayordomo don Miguel Alonso Guerra el que ordenó construir la campana durante su mandato (1763-1767), la cual sería terminada en el año labrado: 1771. Al menos desde el siglo XVI existió otra campana. Tanto el campanario como el ábside lo coronan sendas cruces de forja.


Campanario

         A lo largo de su historia, el Templo ha sufrido varias restauraciones, de las que pueden destacarse las siguientes: en 1513 la ya mencionada (podría considerarse una ampliación) cuya inscripción está en la cabecera, en 1613 Diego García Maderuelo reforma el pórtico, entre 1886 y 1888 la Cofradía la restaura (sobre todo los techos) como consecuencia de la Guerra de la Independencia, en 1949 vuelve nuevamente a restaurarse (con la autorización de la Dirección General de Bellas Artes del Gobierno central) y en 1978 experimenta una nueva puesta a punto.

         Además de estas grandes obras, desde su fundación, la Cofradía estuvo al cuidado de su «santuario» (como se le denominaba en el período decimonónico), siendo algunas de sus adquisiones y aderezos los siguientes: dos vigas para el tejado en 1576 por 2350 maravedís, una campanita en 1580 por 2 reales, tejas para cubrir el portal en 1583 por 18 reales y 2 cuartillos, desempedrar desde la iglesia hasta el portal en 1585 por 28 reales, varias obras en la iglesia en 1602 por 2414 maravedís, correr los tejados de la iglesia y de la casa del ermitaño en 1605 por 299 maravedís pagados a Pedro de la Peña, reformar las puertas de la casa del ermitaño en 1627 por 186 maravedís que se pagaron al carpintero Bartolomé Liaño, restaurar un cuadro de Santa Águeda en 1649 por 2 reales pagados al pintor Carrasco, plantar olivos alrededor de la ermita en 1649 por 18 reales (actualmente sigue habiendo olivos delante del Templo Parroquial), restaurar los tejados en 1672 por 190 reales pagados a unos portugueses (según la documentación se hizo esta obra por el huracán que hubo el día de san Jerónimo (30 de septiembre) de 1672; pudo haber fuertes vientos si se tiene en cuenta que la Armada Real española, padeció, según se sabe, una fuerte tormenta ese día frente a los Algarves lusos), abrir una puerta en el portal de la iglesia en 1674 por 16 reales pagados al albañil Tomás Sevilla, una cruz para el altar mayor en 1685 por 3 reales, el friso de madera y hechura que se situó en 1727 en el altar mayor y que costó 60 maravedís, dos ventanas de madera para la iglesia en 1886 por 85 reales cada una (pagados a Ignacio Arjona, a quien ese mismo año se le pagaron 55 pesetas por un marcos para la puerta principal), etc.

         Las épocas de guerra supusieron para la iglesia la transformación en hospital y su destrucción y expolio. Especialmente en las guerras napoleónicas de finales del XVIII y durante la Guerra de la Independencia la entonces ermita fue hospital para los heridos, trasladándose sus imágenes a San Mateo. En octubre de 1811 el general francés Girard destrozó el Templo y los documentos de la Cofradía y, más tarde, el general liberal español Juan Martín El Empecinado hizo lo mismo en 1823. La iglesia quedó maltrecha y sin imágenes.

         Como consecuencia de la desamortización de Mendizábal, el diario Crédito Público publicó, el 22 de junio de 1822, que «el solar de la hermita del Espíritu Santo, estramuros de dicha villa de Cáceres, del que solo existen las paredes y puertas sin tejados, que era de la cofradía del Espíritu Santo» se subastaba por 1530 reales de vellón. De esta documentación se extrae la siguiente información: la Ermita, propiedad de la Cofradía, estaba en un estado de conservación deplorable (sin tejados) como consecuencia de las guerras.

         Con la refundación de la Cofradía en 1833 se empezó a restaurar tímidamente el Templo, con un gran avance en las dos últimas décadas de ese siglo. La reconstrucción concluyó y la Cofradía cesó en sus actividades. Esto provocó que la Ermita cayera en un nuevo abandono hasta que, a mediados del siglo XX, coincidiendo nuevamente con el renacer de la Hermandad, el Templo se rehabilitase. 


El Templo a principios del siglo XX 
(Foto: Julián Perate)

         Poco antes, el 21 de enero de 1949, la ermita del Espíritu Santo fue declarada, junto con otras construcciones de la ciudad, Conjunto Monumental de Cáceres, quedando bajo la protección del Estado, según el decreto publicado en el Boletín Oficial del Estado.

         El 10 de noviembre de 1958 el obispo de Coria-Cáceres, don Manuel Llopis Ivorra, decretó la erección parroquial de la antigua ermita del Espíritu Santo, disposición que entró en vigor el 1 de enero de 1959. Esta efeméride fue celebrada por la Parroquia durante el año 2008 con un programa de actos englobados bajo el lema de «1958-2008: Cincuenta años anunciando el Evangelio». El decreto episcopal, que erigía otras veinte parroquias en toda la Diócesis (cuatro de ellas en Cáceres: San Blas, Nuestra Señora de Fátima, San Pedro de Alcántara y San José), decía sobre la del Espíritu Santo:

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- Titular: Parroquia del Espíritu Santo. (Barriada del Carneril).

- Categoría: Ascenso.

- Personal: Párroco y Coadjutor.

- Población: 2500 almas aproximadamente.

- Arciprestazgo: Cáceres.

- Límites: Esta demarcación parroquial comprenderá el territorio creado por la línea que arrancando del punto centro de la vía de ferrocarril frente a la puerta principal de la Estación de Cáceres, sigue por su eje hasta encontrar la travesía de la carretera de Medellín, sigue el eje de esta carretera en dirección Este, hasta encontrar la carretera de la Ciudad Deportiva, desviándose para encontrar la carretera a la Residencia del Seguro Obligatorio de Enfermedad, cuyo edificio deja al Sur, prosiguiendo para desembocar en la Ronda de San Francisco, sigue por el eje de ésta hasta tomar la calleja que dá acceso a Fuente Fría, sigue por el camino de Fuente Fría a empalmar con la carretera de la Montaña frente al Depósito Regulador del Agua, avanza por el eje de dicha carretera en dirección al Santuario de Nuestra Señora de la Montaña, que queda con todas sus dependencias, anejos y Ejido a la izquierda, hasta tocar el término municipal de Sierra de Fuentes, bordea dicho término municipal hasta encontrar la carretera de este pueblo a la general de Trujillo, sigue por el eje de la misma (carretera Cáceres-Trujillo) en dirección a Trujillo hasta el fin del término municipal de Cáceres, sigue por el límite de dicho término municipal en dirección Sur hasta encontrar los límites que se han señalado a la parroquia de San Eugenio (Barrio-Moret), entra por la carretera de Mérida, cuyo eje sigue en dirección a Cáceres hasta encontrar el paso a nivel de esta carretera con el ferrocarril, toma el eje de la vía férrea en dirección a Cáceres hasta llegar al punto que sirvió de partida, frente a la puerta principal de la Estación.

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         En cuanto a las imágenes que albergó el Templo en época histórica, superiores en número a las actuales, pueden referirse las siguientes (vid. Publio Hurtado, La parroquia de San Mateo de Cáceres y sus agregados, Cáceres, Tipografía La Minerva Cacereña, 1918):

- Santísimo Cristo del Espíritu Santo: Se trata de un Crucificado anónimo del siglo XVII al que rindió culto nuestra Cofradía. La Guerra de la Independencia hizo que la imagen fuera traslada al domicilio de un particular, una tal doña Isabel, viuda de don Faustino Gómez. Pero cuando se refunda la Cofradía en 1833, el obispo de Coria don Ramón Montero indica en su auto de aprobación que la imagen fuera trasladada a la mayor brevedad posible desde este domicilio hasta el templo de San Mateo. Así, fue colocado en el altar de la sacristía. Más tarde ocupó su sitio en la capilla de los Saavedra, conociéndose popularmente y desde ese momento como capilla del Cristo de la Buena Muerte, pues la imagen fue adquiriendo esta nueva advocación. En 1913 la imagen se sitúa donde se encuentra actualmente: en el ático del retablo mayor de San Mateo.


Santísimo Cristo del Espíritu Santo

- Padre Eterno: A quien se le compró una capa en 1730.

- Nuestra Señora de la Encarnación: La Cofradía rendía culto a esta imagen mariana desde, al menos, el siglo XVII, que poseía todo un ajuar con varios mantos, vestidos y coronas. En 1767 la Hermandad adquirió, por ejemplo, tres vestidos y una corona.

- Nuestra Señora del Buen Suceso: Al menos desde comienzos del siglo XVII la Cofradía veneró a esta imagen, que tenía un ajuar importante (como el de Nuestra Señora de la Encarnación) y fue restaurada por 40 reales de vellón en 1771. Cuando la Cofradía se refundó como ‘Sacramental’ en el siglo XIX siguió rindiéndole culto y fue muy conocida por los cacereños.

- Jesús Amarrado a la Columna: Se trata de una imagen del siglo XVIII muy similar a la que actualmente procesiona la Cofradía el Jueves Santo y que lleva la misma advocación. En el año 1800 fue trasladada a la ermita de las Candelas o de Nuestra Señora de la Consolación, pero a principios del siglo XX el cura de San Mateo la vende a la iglesia de Nuestra Señora de la Asunción del Casar de Cáceres, donde actualmente recibe culto en una hornacina del interior de una capilla del lado del Evangelio. Procesiona el Jueves Santo con la Cofradía de la Vera Cruz de esa localidad.

 

Jesús Amarrado a la Columna

- Santa Bibiana: Se desconoce su origen, pero en el siglo XIX es llevada desde la ermita del Espíritu Santo hasta la iglesia de San Mateo y es colocada en la capilla de los Saavedra (conocida como de Santa Catalina) para sustituir a una Dolorosa que estaba en el retablo de esa capilla. Como se ha dicho más arriba, el Cristo del Espíritu Santo ocupó ese mismo lugar en 1913, cuando Santa Bibiana fue llevada a la capilla del convento de las Hermanas Trinitarias.

- San Martín: Esta imagen era especialmente venerada por la Cofradía del Espíritu Santo desde, al menos, la segunda mitad del siglo XVI. Era una imagen que estaba situada en un altar y la Cofradía vestía con camisas, casullas de colores (como la amarilla que se vendió en 1619), capas (como la que se compró en 1712), báculos (como el que se compró por dos reales y medio en 1715) y otros aderezos (como la cruz adquirida en 1763). Por cinco reales de vellón fue restaurada la imagen y el báculo en 1774. Las ordenanzas de la Cofradía obligaban a dedicar una misa rezada cada 11 de noviembre a san Martín, obispo de Tours en el siglo IV.

- Cuadro de Santa Águeda: Restaurado por el pintor Carrasco en 1649.

Desaparecidas las anteriores por los conflictos bélicos, con la rehabilitación de la ermita del Espíritu Santo en el siglo XIX fueron trasladadas al Templo las siguientes imágenes:

- Santa Ana.

- Santa Rosa de Lima: Colocada en un altar del lado de la Epístola, donde actualmente se venera a María Corredentora.

- Cuadro con el misterio de Pentecostés: Pintado por don Andrés Valiente y colocado en el presbiterio.

         Menos de una centuria estuvieron las imágenes anteriores en el Templo. Con todo, actualmente están en la Parroquia las siguientes:

- Santísimo Cristo del Humilladero: Crucificado anónimo tardogótico de finales del siglo XV trasladado a principios del XX desde la ermita de su nombre, hoy desaparecida. Fue colocada, al principio, en un altar en el lado del Evangelio, pero desde 1953 preside el Templo desde el altar mayor.

- Señor de la Columna: Desde el último tercio del siglo XX se encuentra en la Parroquia del Espíritu Santo. Fue trasladado desde el monasterio de San Francisco y se colocó en las dependencias anexas al Templo. En 1995, la imagen, tallada por José de Arce en Sevilla en 1655, fue llevada a la nave principal de la iglesia y colocada en un altar del lado del Evangelio.

- Santísima Virgen María Corredentora: Imagen de vestir tallada por Venancio Rubio Criado en 1960. Recibe culto en un altar del lado de la Epístola. Esta imagen estuvo, durante algunos años, en el monasterio de San Francisco. Cabe decir, como curiosidad, que el pedestal sobre el que se colocaba el exorno floral a esta imagen, de granito, es un escudo de los Becerra.


Escudo de los Becerra

- Santísimo Cristo de la Preciosa Sangre: Es venerado, desde 1970, en un altar del paramento del lado del Evangelio, a los pies del Templo.

- Inmaculada Concepción: Está situada sobre una ménsula del presbiterio de la iglesia, a la derecha del Cristo del Humilladero.


Inmaculada Concepción

         La ermita del Espíritu Santo perteneció a la demarcación de la Parroquia de San Mateo hasta 1959, cuando fue erigida la Parroquia del Espíritu Santo. Desde entonces ha tenido los siguientes párrocos, los cuales han desempeñado, igualmente, la función de Director Espiritual de la Cofradía, tal y como les corresponde:

1959-1969     Rvdo. Sr. D. Antonio Suárez Madruga
1969-1998     Rvdo. Sr. D. Florencio Serrano Corchero
1998-            Rvdo. Sr. D. Francisco Delgado Pulido
1998-2011     Rvdo. Sr. D. Marcelino Marchena González
2012-2013     Rvdo. Sr. D. Jesús Moreno Ramos
2013-            Rvdo. Sr. D. Ángel Martín Chapinal